domingo, 12 de agosto de 2012

Evaluando las Situaciones o Experiencias


Cuando se llega a iniciar un trabajo terapéutico, generalmente llegamos comentando al profesional, diversos problemas o situaciones perturbadoras que nos generan dificultades principalmente por que nos afectan tanto emocionalmente como con nuestro desarrollo y equilibrio personal.

En varias oportunidades, dichas situaciones nos han marcado tanto que hemos cambiado muchos comportamientos y nos vemos limitados, nos vemos superados por estas mismas, y es que en sí, no tenemos las herramientas necesarias para hacerle frente.

"¿Y como ir a luchar a una guerra sin armas ni técnicas de lucha? Posiblemente perdamos la guerra y lo más probable es que eso pase, sintiéndonos nuevamente derrotados, y generando un circulo vicioso que se repite una y otra vez".

Sucede que desde niños, cada experiencia por la cual nosotros hemos pasado, seguimos pasando hoy y pasarémos, son claves puesto que tras dicha experiencia hemos obtenido una consecuencia y conjuntamente a esta consecuencia (positiva o negativa) también vamos generando una conclusión. Esta conclusión se vuelve importante, y se va dando en la medida que nuestro desarrollo cognitivo se vaya dando.

Es por eso que hoy en día, niños de 8 o 9 años saben tomar decisiones muy firmes con respecto a sus gustos y preferencias, puesto que ya experimentaron y ya obtuvieron una conclusión de eso. Ejemplo:

"José (9) es felicitado publicamente en el salón, por haber obtenido la mejor calificación. José en ese momento se siente muy contento por el logro, y concluye que es agradable sentirse reconocido por los demás".

Dicha conlusión, con el tiempo José la ira generalizando, no solo con el reconocimiento por un logro académico, sino también en otras posibles áreas de desempeño. ¿Y que sucederá cuando tras haberse habituado (acostumbrado) al reconocimiento, sus acciones y sus logros ya no generen lo mismo? ¿Cómo nos sentimos cuando ya no logramos lo que pensamos que sí lo lograríamos? ¿Nos es fácil adaptarnos rapidamente a dicha situación? ¿Qué nos decimos a nosotros mismos de eso?

De estas preguntas y más son las que pasan a una velocidad increíble por nuestro pensamiento, y cada una es respondida según cada persona. Lo común a todas ellas posiblemente sea la emoción que sientan finalmente.

Es por eso que en sesiones se abordan las situaciones, no con una lógica de relación directa sobre las emociones, sino que necesariamente se hacen hincapié en los pensamientos que surgen de esa situación.

Usualmente creemos que esto es lo que pasa:


Sin embargo, en realidad esto sucede:


Es por eso importante ir evaluando nuestras experiencias, o las situaciones que vivenciamos en nuestro día a día e ir dándonos cuenta de que es lo que estamos pensando o concluyendo de cada una de esas experiencias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario